lunes, 13 de junio de 2011

Desde Gernika a Zamudio por el Camino de Santiago

Quizás el Camino de Santiago sea mas un viaje introspectivo que de caminar, pero sin meterme con aquellos que lo realizan con plena fe y convicción, sino son capaces de caminar por dentro de si mismos, creo que no habrán avanzado nada.
El sábado pasado, por fin pude realizar la etapa que une Gernika con Bilbao, o mejor dicho con Zamudio, por que hasta allí llegamos.
Habíamos quedado pronto, a eso de las siete y media de la mañana para coger el autobús que desde Hurtado de Amezaga sala cada hora hacia Gernika. Eran las ocho y puntuales en un autobús lleno de chicas crujientes y derrotadas por la noche, oía sus voces arrastrándose desde el profundo sueño de algún etílico alcohol. Girar la cabeza hacia atrás era ver...bueno, mejor no mirar...
El trayecto trascurrió con la conversación y las presentaciones. Íbamos Paulino Eguia y Jorge Ibarrola, que no se conocían, pero como ambos son personas afables, amistosas y abiertas, todo es muy fácil con ellos.
El autobús nos dejo en la Estación y en un principio, me pareció percibir cierto desconcierto en Paulino, que con su setenta y dos años y conocedor del monte, le habíamos explicado que no sabíamos el camino. Que había que seguir unas flechas amarillas que son las que nos guiaran y conducirian a nuestros destino.
Poco a poco y recorriendo el centro de Gernika, su museo de La Paz, el Museo de EuskalHerria y la mismísima Casa de Juntas con el Árbol presidiendo fuimos dejando la urbe para cruzarnos con un par de ciclistas que con concha peregrina nos adelantaron.
Jorge cuenta que la historia de la concha, no es como nos ha llegado, sino que hasta Santiago se acudía, para recoger la concha y era precisamente a la vuelta, cuando llegados, no a Santiago, sino mas allá, junto al mar, los peregrinos, recogían la concha y volvían
Jorge es un tipo muy ilustrado e inquieto, que desde su aparente quietud y sosiego, hay un rejurjitar de emociones, sentimientos y mensajes que no todos saben captar. En la comunicación, influye mucho, que “todos” hablemos el mismo idioma, para entendernos....siempre digo, que jamas podre soñar en Alemán, por que NO se Alemán Así de sencillo.
Pues con Jorge Ibarrola, ilustrandonos y Paulino Eguia completando la conversación ascendimos hasta Gerekiz y seguimos pasito a pasito subiendo , deleitándonos y percibiendo el entorno donde vivimos...un privilegio, señores.
Paulino al ver tierras de cultivo, nos explica que son alubias con maizales, para que la caña de estos últimos, sirvan a la alubia de guiá y trepa.
El camino por momentos, se vuelve emparedado y Jorge que ha acudido en playeras, muestra el firme propósito de comprase unas botas. Apenas ha caminado unos kilómetros y ya esta enganchado. Jorge es así.. le gusta casi todo, no pone pegas, ni reparos para nada. Da gusto caminar con él.
Unas vacas nos saludan y con el mismo muuu, las dejamos, el calor aprieta y aunque vamos bien provistos una fuente con la palabra URA, ( Agua en Euskera) nos sirve de abastecimiento para unas bocas que no paran de hablar.
Paulino, en esa mochila dos botellas de Txakoli, un termo con agua muy fresca y mas ilusión que los del cuponazo.
Todo esto que camino, veo y escucho, se mueve en mi interior, provocando un terremoto de emociones. Miro a Jorge y veo como un 11 de Junio, ya tiene cara de verano.
Seguimos caminando y las nubes, el sol, unas cabras con su macho, cabrito y unas flores amarillas que nos alegran el sendero, nos acercan hasta Errigoiti, donde una mujer agacha el lomo y cultiva la tierra, ( hay que fijarse mucho en la foto para darse cuenta )
Jorge bromea mucho y cuando nos topamos con un coche casi deshecho...añade, mira lo que pasa por aparcar mal aquí. Y no puedo, menos que soltar una sonrisa.
Llegamos a zona asfaltada que no nos gusta mucho y al fondo vemos a dos peregrinas que nos preguntan por algún bar. Paulino seguro de la respuesta y conocedor de este terreno, le dice, que no, que por aquí no hay nada...
Nosotros seguimos y unos kilómetros mas tarde nos daríamos cuenta, el por que de la pregunta de Aurora y Maria, dos riojanas que desde Deba habían comenzado ha realizar el Camino de Santiago. Digo mas tarde, por que después de encontrarnos con una caravana convertida en cuadra y paisajes con diversa vegetación, encontramos un caserío con un murete, que haría las veces de mesa y nos serviría para almorzar
Ya habíamos empezado con el sustento; una tira de chorizo de Segovia hecho por mis padres, un queso, una lata de Bonito, otra vez, embotado por mis padres, aceitunas, paté y un pan que Jorge había comprado en Artzeniaga con pasas y nueces que estaba de asombro, cuando las riojanas, pasan por nuestra vera y con la hospitalidad de los vascos, insistimos que se acerquen y nos acompañen. Luego nos confesarian que menos mal que las invitamos, por que nos llevaban comida y estaban ya con la pájara mañanera.
Tras una hora de almuerzo, seguimos el camino y al ir varios, se crearon dos grupitos que se juntaban y separaban según la inclinación del camino.
Llegamos al alto de Morga, nos hacemos la foto y ya en tierras de Larrabetzu bajamos por carretera asfaltada, para unos metros mas allá, volver al barro y el sendero con gallinas a los lados.
También nos escolta el camino, vacas y ternierillos, recién nacidos, caballos llenos de moscas y un inmenso naranjo, que quizás no sea comestible, pero queda muy bonito.
Los caseríos y la arquitectura que vamos descubriendo son bonitos y elegantes. Por aquí Paulino, se encuentra mas seguro, ya que estamos llegando a Goikolexea, donde hace unos días pasamos en otra ruta y nos explica a todos algunas curiosidades
Aurora y Maria, se quedan en Goikolexea, para reponer fuerzas en un bar, aquí Paulino es reconocido por unos cuantos ciclistas que maillot enfundado preguntan por la curiosa camiseta que exhibe Se trata de un corazón realizado con cadenas de bici. Muy curiosa la camiseta de Paulino que recibe muestras la llamada de su familia; Si, Conchi, si...no me esperes que no sabemos a que hora llegaremos.
Cuando salimos, es así..sabemos a que hora salimos, pero siempre es bueno no tener hora de llegada para disfrutar de la mesura y contemplación que requieren estos paseos.
De Goikolexea, llegamos a Larrabetzu y me llama la atención una serrería donde hacen cajas de madera y casi en medio del pueblo y sin ningún cerramiento esta situada.
Larrabetzu esta muy ambientado y hay mucha gente por sus calles, quizás también sea la hora, son casi las dos.
Saliendo de Larrabetzu, Paulino pega una voz...¡Lide Bonita! ¿Que haces?
Y una vasca de los pies a la cabeza, con esa acento que solo tienen no solo las que son vascas, sino las que ademas quieren serlo...Sale Lide, setenta y cinco años, pero tranquilamente podía decirnos que tiene sesenta. Energía, desparpajo, atrevimiento, descaro y mucho desenfado...nos planta un par de besos un abrazo y dice....¡Jope, pero si tu eres...Calle, el de LaVisita!
Y nos hace pasar a su casa que tiene gustosamente decorada y nos cuenta la anécdota, de como otro Calle, pero de nombre Esteba y de segundo Iturrino ayudo a construir la casa donde estábamos
Nos saco otra botella de Txakoli, que al estar fresquito y arreciar el calor, entro de maravilla. Uuuff, estaba un poco mareado, pero esa deshinibicion con buena compañía y tan agradable merecía la pena.
Con Lide, estaba Jon, un Ex-Franciscano que sucumbió a los encantos de Lide y dejo los hábitos para compartir vida con ella.
Fueron amables y complacientes hasta decir basta... pero al rato y siguiendo nuestros pasos, vimos por la verja del patio de Lide, a las riojanas; Aurora y Maria, que seguían rumbo a Lezama.
Entraron, bebieron y con la chispa que da la alegría de disfrutar, seguimos camino hacia Lezama.
Llegamos pronto, por que íbamos a buen paso. Nos despedimos de las riojanas y continuamos hasta Zamudio para dar por terminada nuestra etapa, que podría resumirse en una larga jornada de conversación y ganas de compartir cosas...quizás por eso me guste andar.
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viernes, 27 de mayo de 2011

Natillas en Hurtado de Amezaga

SEL SERVICE en HURTADO de AMEZAGA
Hace años obligado por mis asuntos laborales, tenía que comer mucho fuera de casa y lo que buscaba era un lugar para comer como en casa. Desde entonces pasaba por mi cabeza la idea de montar un restaurante donde se pudiera sentir como en casa. Con el tiempo llego Larruzz y así llevamos casi diez años… pero claro uno tiene culo inquieto y curiosidad, por eso cada vez que algún local me llama la atención acudo para degustar su plato y aprender un poco más.
Porque…. De todo y de todos, se aprende.
Comer como en casa, es lo que muchos buscan cuando se ven obligados a comer fuera durante la semana y el en Self Service que hay en Hurtado de Amezaga, es un buen sitio para comprobar que no abusan demasiado de las salsas y que los aceites no tienen muchos muletazos. Es una cocina básica, pero efectiva, con sus alubias, lentejas, garbanzos y pastas que cumple con creces su cometido.
El precio más que razonable, sin superar los 11€ y el comedor aunque no es muy confortable, es amplio y con una gran cristalera que permite ver el exterior y comer con luz natural… algo que muchos locales de Bilbao, no disponen y para mi es un valor añadido.
Así me comí una paella de primero, un lenguado con Jamón y de postres unas natillas que con galleta en medio me recordaron esa que de pequeño me hacia mi madre. Todo muy rico y nada saturado.
LO MEJOR
La ubicación, la rapidez de servicio, y la oferta que tienen
LO PEOR
No disponen de web, y el comedor, es muy COMEDOR, casi escolar.
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¿Para qué sirven las elecciones? O el cambio de modelo

Con la irrupción de los indignados alguien pensó que podían influenciar en el voto y para aquellos que utilizaron la lógica, era de imaginar que Bildu iba a obtener buenos resultados, como así ha sido… ahora bien ¿es lógico que 74.302 votantes decidan sobre 277.999 personas que residen en Bilbao? Lo pregunto por qué no lo sé y tampoco lo tengo claro.
Una de las propuestas de los indignados es el cambio de la ley electoral y en estas épocas donde las ideologías se diluyen entre los presupuestos y los poderes económicos, no sé quien estará interesado en cambiarla.
Los datos dicen que el 26% de las personas que votan deciden sobre las personas que habitan Bilbao y tampoco tengo claro que eso sea correcto… Pero bueno, con la resignación que dan los años, lanzo las preguntas al aire…¿es justo tratar a todo el mundo igual?
¿Por lo que decidan unos pocos el resto deberá acatar?
¿Este modelo que estamos desarrollando sirve?
No quiero hacer más preguntas de las necesarias, pero…¿para qué sirven unas elecciones?
Hace tiempo que deje de creer en los Partidos Políticos y en menos los Sindicatos. Sigo creyendo en las personas y algunas muy implicadas en estos menesteres, demuestran día a día con su trabajo que el valor están en las personas, quizás sean esas personas que desde dentro de las organizaciones políticas desarrollan su actividad, propongan ese cambio de modelo…no sé, por eso pregunto.
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domingo, 22 de mayo de 2011

Señal Camino Santiago

Desde Bilbao a Portugalete por el Camino de Santiago.
Nadie puede negar que cuando uno pasea en soledad puede escucharse mejor a si mismo. No se si esa sera la razón por la que disfruto cada vez que me pongo las botas y salgo a caminar.
Con el punto de salida en la Catedral de Santiago y siguiendo las flechas amarillas que marcan el camino, giro por la calle Tendería del Casco Viejo que como alguna vez he contado en el blog, fue conocida como “Cal de Francos” por tener muchos comerciantes extranjeros y mayoritariamente franceses.
Me topo con el Nuevo Mercado de la Ribera que como bien sabéis, es el mercado de abastos cubierto mas grande del mundo y escuchando desde fuera su bullicio cruzo el Puente de San Anton que es que vemos en el escudo de Bilbao.
Asciendo por la multiracial San Francisco y aunque saco pocas fotos, esta calle tendría todo un carrete por la singularidad y riqueza que entraña a pesar de que su población carece de grandes recursos economicos. La Plaza de Zabalburu, remodelada como todo Bilbao, aunque en otras épocas se conocía como Mena, ya que la familia Zabalburu disponía de un hermoso palacio donde hoy están los rascacielos. Buen don Francisco de Zabalburo y Basabe quien cedió los terrenos y también se construyo la iglesia de San Francisco en honor al Santo de su nombre, aunque todo el mundo la conoce como la Quinta Parroquia. Enfilo la calle Autonomía por la que las flechas amarillas me guían hasta llegar a Basurto y a su izquierda tomar la calle Basurto-Castresana. Obras por todos los lados y trafico. Asciendo poco a poco hacia Altamira y me sorprende la diversidad de casas unifamiliares. Unas ocupadas por gitanos y otras por gentes de buen ver que conviven mirando al gran Bilbao.
Con todas aquellas personas que me cruzo, sean payos o gitanos, no pierden la educacion y me saludan con tono amable. A lo pocos metros me topo con el Albergue que han dispuesto los Amigos del Camino de Santiago en las antiguas Escuelas de Altamira, hoy Centro Cívico Desde allí unas vistas bonitas que ofrecen la grandeza de una villa como Bilbao.
Me gusta Bilbao y se nota en cada cosa de las que hago y digo, pero lo mejor, es que si lees esto lo compruebes por ti mismo.
Sigo por el camino de Santiago que une Bilbao y Portugalete y al llegar a Kobetas me despisto, eso permite descubrir el nuevo aparcamiento de caravanas y su ambiente internacional. Tras encontrar las flechas amarillas, desciendo por una senda de tierra que agradezco después de tanto asfalto. Es un descenso sombrío y agradecido que con canturreos de pájaros y vacas. Unos metros mas abajo unos pequeños borriquitos llaman mi atención y fotografió el instante para enseñar a mis hijas.
Acabado el descenso, cruzo el famoso Puente del Diablo de Alonsotegi.
Estamos en primavera y se nota por lo florido del camino y el saludo de unas margaritas enormes que jamas había visto de tal tamaño. No me atreví a desojar en el famoso me quiere no me quiere, por que aunque siempre me cuestiono todo lo que hago para reafirmarme, la belleza de estas flores preferí capturarla con mi teléfono móvil
Diviso toda la zona industrial del valle que acabo de atravesar, pero también agachando la cabeza veo el camino empedrado con una mediana que da cuenta como construían antiguamente los caminos. Estoy ascendiendo hacia Santa Agueda y el camino empedrado me obliga a salir por la zona de hierba donde camino mas cómodo

Una ovejas irrumpen en el camino y el pastor con amabilidad tiende a despejar el camino. Me saluda otro peregrino que me saluda en un torpe castellano, pero legible. Se llama Histo o algo así y el Finlades, me pregunta cual es la siguiente etapa del camino y como no tengo respuesta a su pregunta le digo que no se. Le sorprende y durante unos metros caminamos juntos, pero su ritmo y el mio son diferentes y a los pocos minutos avanzo, dejandole atrás. ¡Buen camino Peregrino!

Llego a Santa Agueda y mas vistas aunque con cables por medio. Por momento añoro vivir en una casa como estas, que veo, con enormes terrenos y este regalo para los ojos. Al rato vuelvo al urbanita que soy y contento con lo que tengo y soy. Desciendo sobre mi mismo y sobre el camino que me acerca hasta Basatxu donde dos veces al año nos juntamos para celebrar el Campeonato Mundial de Parchís que hacemos en Verano e Invierno gracias a Miguel Ortiz.
Tras Basatxu donde esta el deposito de aguas, veo Cruces y Retuerto a un lado.
Estas flores tan vistosas me alegran el camino en un día muy luminoso. Mañana es el cumpleaños de mi mujer y aunque de nuevo me entra la tentación de coger un ramo, prefiero hacer esta foto y colgarla en mayor tamaño.
Llevo una cantimplora con agua pero ademas tengo hambre y como prefiero ir de vació y conseguir cosas por el camino, me acerco en Cruces hasta un supermercado que por 0,76€ compro tres mandarinas como estas.
Cruces mucha gente lo relaciona con el Hospital pero, si nos adentramos un poco mas, nos sorprenderían los sitios tan agradables y curiosos como esta enorme campa donde muchas personas con toalla y bañador, se pegan unos buenos baños de Sol. Tiene aspectos muy parecidos al Bosque Olvidado que junto a Santa Agueda deje atrás...tal es el nombre que por eso me había olvidado.
Siguiendo por zona urbana, llegamos hasta Retuerto que como bien decía el Gran Ramón de Tiffanys, es la manera de decir Ciego en Euskera...Retuerto. Allí una enorme torre que desde muchos sitios se devisa, podemos ver una colorida figura del Sagrado Corazón
Por aquí me empiezo a perder, ya que aunque las flechas amarillas esta bien situadas, a nada que te despistes tienes que volver sobre tus pasos.
Cruzo Retuerto, el BEC, Barakaldo y su cementerio para por un nuevo y bien acondicionado paseo con carril para bicis me acerca hasta Sestao con una plaza y su Fosterito.

Bajando por la calle del Ayuntamiento de Sestao, enseguida enfilamos un bonito y llano paseo que nos enseña el Puente Colgante y las vistas de la Ria que siempre, y mas en un día con tanto sol, son mas que agradables...
Y después de casi cuatro horas... sin parar de camino...llego hasta la Iglesia de Santa María de Portugalete.
EL camino ha merecido la pena, subidas y bajadas....tierra y asfalto, pero sobre todo mucho viaje exterior e interior...la semana que viene mas.....
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viernes, 20 de mayo de 2011

EL CLAVEL

EL CLAVEL by LaVisitaComunicacion
EL CLAVEL, a photo by LaVisitaComunicacion on Flickr.

UN CLAVEL
Como Mario Postigo, aquel barman cerraba a las 5 la barra de aquel viejo café. Como todos los días desde hace 25 años, aquel barman, a quien los años ya le empezaban a pasar factura, llegaba a su casa cansado y saludaba sin mucho afán a su esposa quien le esperaba con el desayuno preparado; un par de tostadas y café.
Aquel barman de aquel viejo café, había perdido hace años la ilusión por su trabajo, por servir los cafés que tan buena fama le dieron al bar, por llenar la barra de birras en días de fútbol mientras el local rebosaba de forofos del equipo de su ciudad…Limitaba a pasar las horas detrás de la barra viendo las horas pasar.
Asiduo del local era un apuesto hombre que rozaba los 40 años. A su paso, un fuerte olor a tabaco y Brumel. Sentado en la misma esquina tomaba siempre su copa y entablaba conversación con el camarero, quien con el paso de los años se había convertido en su confidente y amigo. Hacía meses que le había confiado al resignado camarero que las cosas con su esposa no marchaban del todo bien. Desde el más sepulcral de los silencios, el camarero sentía una profunda empatía con él. Comentaba impasible, cómo había conocido a una mujer por un chat, y cómo habían decidido cual jóvenes quinceañeros reunirse en aquel mismo bar dentro de un par de semanas. Explicaba como aquella mujer conversación tras conversación le había logrado comprender mejor que nadie; ella y sólo ella.
Durante los días siguientes los nervios se apoderaban del cliente, mientras el fiel camarero preparaba manzanillas al nuevo adolescente. En el día señalado la pareja de enamorados llevaría un clavel en la solapa. Así había sido acordad. Nada podía salir mal, ambos estaban destinados: medias naranjas, dos almas gemelas que se terminaban encontrando.
En casa del nervioso cliente la llama se había terminado por apagar, notaba a su mujer cada día más distante, si bien él ya no se preocupaba.
Por fin llegó el señalado día, él llevaba horas en el mismo taburete que siempre mirando fijamente a la puerta mientras removía la copa que hacía tiempo que había dejado de contener líquido alguno.
De repente el tiempo pareció pararse, a pesar del ruido del gentío parecía como si en la sala reinase el mayor de los silencios. Ante los ojos de él se encontraba una hermosa mujer con un clavel en su ajustado vestido. Una cara familiar, una cara conocida, la cara de la mujer con la que había compartido lecho durante los últimos 25 años. Se miraron fijamente, los ojos se les inundaron de lágrimas. Pasaron 5 largos minutos, el pavor les impedía articular palabra. Una vez más la falta de comunicación. Ella salió por la misma puerta que minutos antes le había visto entrar con total ilusión. Él permaneció sobrecogido en aquel rincón de la sala.
Aquel día el camarero había recordado por qué había decidido dedicar su vida a aquel sacrificado trabajo: las historias que en él trascurrían. Había mucho que aprender. Aquel día la persiana del viejo café fue echada mucho más pronto de lo habitual.
Mientras, en casa le esperaba su mujer aquella a la que no iba dejar escapar.